Recuerdas cuando tú y tu pareja iniciaron la relación, todo era maravilloso, y se veían el uno al otro de manera fantástica, ninguno tenía un defecto o error, pero.... sabes ¿por qué sucedía eso?, pues bien cuando uno persona nace va aprendiendo de su entorno a pensar y a sentir, claro de acuerdo a las experiencias que va teniendo, también en relación a lo que su familia le enseña y con ello construye su realidad.
Verás, la realidad no la vemos tal cual ocurre sino como la interpretamos y por ello actuamos de determinada manera.
Entonces, cuando se inicia una relación sentimental vemos a la pareja con la idea que nos hemos formado de ella, es decir tenemos una imagen mental la cual colocamos encima de la persona que es nuestra pareja.
Con el tiempo vamos descubriendo realmente a quien tenemos al lado y encontramos detalles nuevos que ha veces no aceptamos y en ese momento empieza a surgir el conflicto, incluso pensamos pero no era así al inicio... un momento sí era así, lo que pasa es que no le veías tal cual, y no es que tenga o cometa errores insalvables, lo que sucede es que piensa y siente también de acuerdo a sus propias experiencias y tiene razón igual que tú. ¡Te das cuenta!, entonces... ¿qué se debe de hacer?.
Bueno... "recuerdas que cuando iniciaban la relación, siempre se miraban a los ojos y muchas veces no era necesario hablar, y cuando lo hacían, hablaban despacito que solo los dos se escuchaban, incluso juntaban sus manos y sentían el uno en el otro el calor mutuo", entonces sus corazones estaban muy juntitos.
Pero con el tiempo las voces elevaron el volumen, y surgieron los "no me escuchas", "no me miras", "no me entiendes", lo que paso es que sus corazones se alejaron, sus miradas ya no se reflejaban mutuamente y también surgieron ideas en cada uno, ideas que tal vez no tengan un sustento real, pero que pueden ser cada día más fuertes y llegar a sentirse reales.
¿Qué hacer entonces?... bueno buscar formas de acercar sus corazones, tal vez empezar por escucharse y mirarse.

Carmen
ResponderEliminarCarmen:
Después de esta interesante lectura, te vas a convertir en mi consejera sentimental. ¡Felicitaciones!